Origen y Protección
El verdadero origen del pavonado, nadie lo sabe, pero utilizando la lógica podemos elevar varias teorías al respecto. La suposición más simple es la protección contra la corrosión de toda la superficie expuesta de metal. Si bien el pavonado protege en buena medida, no aconsejo a nadie que descuide la limpieza y engrase de sus piezas.
Un buen pavonado en su fabricación, hace que piezas como esta lleguen lozanas a nuestros tiempos. Lógicamente las zonas de contacto pierden el pavón gradualmente. Con una adecuada limpieza y almacenamiento se garantiza la pervivencia de la pieza.
Pavonado Negro
El tono de color negro intenso no es más que el resultado de un proceso de oxidación de la superficie del metal. Eso no es otra cosa más que oxidación, y esta forma una finísima capa que recubre el metal y al mismo tiempo lo protege de los agentes externos. Pero no es homogénea, es decir, que en su superficie habrá poros o micro áreas que no se hayan oxidado, fundamentalmente debido a partículas de suciedad o grasa, y que son invisibles al ojo humano; y es aquí por donde será susceptible de un ataque aún más feroz.
La capa de óxido derivada del pavón tiene una estructura molecular distinta a la del metal que recubre, por lo tanto, es casi invulnerable a los agentes externos que oxidarían el metal.
Recomendaciones
Como ventaja, disponemos en el mercado de un buen número de productos que nos ayudarán a realizar un pavonado con todas las garantías, sin menoscabo de respetar las mínimas normas de seguridad y protección. Recordemos que estamos hablando de productos químicos.
La limpieza deberá ser exhaustiva y sobre la superficie del metal no deberá quedar ni rastro de grasa. De lo contrario, el pavonado no servirá de nada y desaparecerá como si de tinta se tratara. Recuerde siempre de proteger las partes pavonadas de cualquier pieza con una fina capa de aceite desplazante de humedad.
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